El Gobierno venezolano ha establecido un férreo control de precios, una medida que, históricamente, ha originado el surgimiento de mercados negros y desabastecimiento, que lleva, al final, al racionamiento de los productos.
Este es el análisis desarrollado por el economista César Barreto, directivo de la ONG Desarrollo en Democracia (DENDE), en relación a la situación que se vive actualmente en Venezuela.
El Gobierno venezolano fija el valor oficial de las divisas. Desde esta semana la moneda nacional, el bolívar, fue devaluado, esto es, a efectos prácticos, que se le quitó valor en relación al dólar.
Toda mercadería que se compre del exterior, a partir de ahora, costará más caro, pero Hugo Chávez ha determinado que nadie debe subir los precios, ordenando, incluso, que los militares salgan a la calle para vigilar los comercios. Pero la paradoja se da desde que el “aumento de precios va implícito para los productos que serían importados al tipo de cambio más alto”, observó Barreto, quien reiteró que “medidas de control como estas llevan a otras medidas adicionales, cada vez más restrictivas”. “El control de la economía ha llevado siempre a malas consecuencias”, sostuvo el analista.
Según informa la agencia EFE, ayer fue publicada en gaceta oficial la vigencia del nuevo sistema dual de cambio controlado en Venezuela, con tasas de 2,6 y 4,3 bolívares por dólar, lo que significó una devaluación del 20,9 y 100 por ciento respecto al anterior cambio único de 2,15 bolívares por divisa.
La tasa de 2,6 se aplicará a la importación de bienes y servicios básicos como alimentos, salud, educación, maquinarias, entre otros, y la de 4,3 a los sectores no primordiales como automotriz, caucho, comercio, químicos, informática, electrodomésticos, turismo, entre otros. “Fijar dos tipos de cambio para transacciones de primera necesidad y otro para las importaciones no es tan fácil administrar y esto favorece el mercado negro”, manifestó César Barreto. “En Paraguay tuvimos esa experiencia en los años 80, y no fue apropiada. Esta medida favorece, además, la corrupción”, agrega el economista.
Barreto recuerda que cuando un gobierno intenta controlar la economía, interviniendo en aspectos clave, termina aumentando su fiscalización hasta los aspectos más cotidianos.
Si se comienza “fijando restricciones a los flujos de capital, a las transacciones comerciales... se debe avanzar a otro tipo de controles, cada vez mayores, para un control total de la economía”.
Un panorama similar “ya fue observado en Chile, en época de (Salvador) Allende”, quien con medias de intervención económica también llevó al país al “desabastecimiento de los productos”, recordó Barreto. |