Sistema financiero debe adecuarse a nuevas normas sobre riesgo crediticio.
Rigen en los bancos y financieras del país nuevas pautas estipuladas por el Banco Central del Paraguay (BCP) para mejorar la gestión del riesgo de crédito y la metodología de cálculo de las previsiones genéricas. El objetivo es proteger mejor al sistema financiero de eventuales aumentos de la morosidad y evitar problemas como los que afectan ahora al sistema financiero norteamericano y europeo.
La entrada en vigencia de la previsiones genéricas, que llegarán hasta el 3 por ciento de la cartera de créditos de cada entidad, viene a complementar la Resolución 1 del BCP, la cual establece normas más rigurosas para la clasificación de activos, riegos crediticios, previsiones y devengamiento de intereses.
Con esta nueva normativa, el BCP fija los parámetros a los cuales las entidades financieras tendrán que ajustarse para la concesión de créditos.
De hecho, aunque el índice de morosidad en el sistema continúa bajo, en los últimos meses del año se pudo observar un pequeño incremento de los mismos, hasta setiembre la morosidad en los bancos se ubicaba en 1,02%, al cierre de noviembre tasa subió a 1,26%, según los registros de la Superintendencia de Bancos. Actualmente, la preocupación es mayor teniendo en cuenta la grave sequía que afecta al campo, situación que sin dudas afectará al sistema, pues no se podrán recuperar la totalidad de los créditos desembolsados, según lo pronosticaron los propios banqueros.
El tema que es abordado en la Resolución 1 –la cual entró a regir en parte desde el 1 de octubre pasado– se relaciona con una disposición que fue conocida siempre como la Resolución 8 del BCP, la cual clasifica las carteras de crédito conforme a los riesgos que representan para las entidades financieras.
ANTECEDENTES
Los antecedentes señalan que la primera resolución de esta índole, la número 8, data del año 1992. La misma se había dictado en el marco de la liberalización del sistema financiero, cuya primera gran prueba se registró durante la crisis financiera de 1995. Tras los embates sufridos por el sistema, las autoridades del BCP dictaron la nueva resolución 8 en el año 1996, la cual afrontó posteriormente otras dos crisis financieras (1998 y 2002), demostrando que presentaba graves falencias.
Las causas principales de estas crisis reflejaban algunas de las debilidades tales como: los datos e informaciones brindados no eran fidedignos; las tasaciones no reflejaban el valor real de las garantías; existían créditos a personas relacionadas que no eran develadas; créditos que fueron desviados de su destino declarado; la falta de una central de riesgos no permitió monitoreo permanente; los mecanismos eran deficientes para la evaluación de riesgos en las entidades.
En el 2007 el BCP decidió convocar a los actores afectados por la medida –bancos y financieras– y en conjunto, decidieron estipular las nuevas reglas para proteger los créditos, las mismas entraron a regir por etapas desde el 2008 y se completan con la entrada en vigencia de las previsiones genéricas que se dio en el día de ayer.