Los precios del petróleo han mantenido su tendencia bajista en una semana marcada por la histórica elección del demócrata Barack Obama como presidente de Estados Unidos, y concluyeron el viernes con descensos de hasta el 12 por ciento, destaca Wanda Rudich, de EFE, desde Viena.
La volatilidad marcó una vez más el movimiento de los valores del “oro negro”, como el Brent, la referencia para Europa, que inició la semana el lunes con una caída del 7,4 por ciento, subió casi el 10 por ciento el martes, para regresar a la senda bajista el miércoles y el jueves, perdiendo cerca del 7 por ciento cada día.
Finalmente, el barril de Brent para entregar en diciembre concluyó ayer a 57,35 dólares, un 12,2 por ciento menos que al cierre de la semana anterior (65,32 dólares).
Similar fue el comportamiento del crudo de Texas (WTI, referente para Estados Unidos), que se ha depreciado 6,77 dólares o un 10 por ciento en la semana, hasta terminar el viernes a 61,04 dólares por barril.
Ambos tipos de petróleo han profundizado así la diferencia que los separa de sus máximos históricos alcanzados en julio pasado, cuando llegaron a rozar los 150 dólares/barril.
Los analistas coinciden en que el desplome de los precios está causado por las muestras de una fuerte retracción de la demanda mundial de petróleo, a raíz del impacto de la crisis financiera en la economía real.
Especialmente afecta al sector el deterioro de la situación en Estados Unidos, el mayor consumidor mundial de energía, y el temor de que esta situación contagie a las economías emergentes de Asia.
El jueves, el Fondo Monetario Internacional (FMI) rebajó en ocho décimas su previsión de crecimiento para la economía mundial en 2009, hasta el 2,2%, y redujo en dos décimas su pronóstico para el año actual, al cifrarlo en el 3,7%.
Por su parte, la asesora especializada JBC Energy revisó a la baja sus cálculos sobre el aumento de la demanda mundial de crudo en 2009 y ahora prevé que crecerá sólo en 362.000 barriles diarios en todo el año respecto a 2008.
Al mismo tiempo, consideró que la elección histórica del nuevo presidente de EE.UU., Barack Obama, el primer jefe de Estado negro en la mayor potencia mundial, “podría significar malas noticias para la industria petrolera en la medida en que se espera que promueva más energía renovable a nivel federal”.
En su análisis, JBC recordó que el político demócrata tiene planes de comercializar los permisos de emisiones de carbono, que favorecería las instalaciones de energías limpias como la atómica y las basadas en gas natural”.
“El presidente electo apoya también duplicar los estándares de eficiencia en el uso de combustible para los próximos 18 años, algo que podría reducir aún más las ya débiles previsiones de la demanda de gasolina en Estados Unidos”, añade la asesora. |