Los bancos esperan que en días posteriores a las elecciones generales realizadas ayer domingo se comience a recoger nuevamente los billetes que pudieran estar en poder del público para no tener problemas a fin de mes en la carga de cajeros automáticos con miras al pago de salarios correspondientes a abril.
Preocupa a las intermediarias la drástica reducción de billetes, especialmente de G. 50.000 y de G. 100.000. El pago en efectivo a acopiadores, en su mayoría no bancarizados, y la coyuntura política generan un retraso en el retorno fluido de los billetes al circuito financiero.
En los días previos a los comicios desarrollados ayer, se incrementa la cantidad de billetes que se encuentra en la calle fuera de los bancos. Los más afectados son de las denominaciones de G. 50.000 y G. 100.000, según voceros de entidades bancarias. Por otro lado, el pago realizado a pequeños labriegos, en su mayoría no bancarizados, también está presionando sobre la disponibilidad de efectivo en las entidades financieras. Cabe señalar que la cosecha de sésamo estaría en el orden del 70%, soja (90%) y algodón (75%).
El problema que hoy afecta al sistema financiero se originó en un corte en la cadena de licitaciones para la compra de billetes en períodos anteriores, especialmente durante la administración de Mónica Pérez. La situación obliga al BCP a prolongar la vida útil de esos medios de pago en detrimento de su calidad.
El BCP tiene un contrato de reimpresión de billetes de G. 50.000 con Charles Oberture de Francia que le permitirá contar con 26.300.000 unidades. Por otro lado, la empresa CRANE A B (Suecia) imprimirá 10.000.000 de unidades de billetes de G. 20.000. |