Durante 20 años, George Soros ha cuestionado la teoría de que los mercados, no importa cuánto se agiten, tienden a equilibrarse a la larga. Ahora un periodo de gran turbulencia le ha dado indicios de que la hipótesis no solo es incorrecta, sino peligrosa.
Estamos ante la peor crisis financiera desde la Gran Depresión, escribe Soros en “The New Paradigm for Financial Markets” (El nuevo paradigma de los mercados financieros), tomo que se empezó a vender como ciberlibro por Internet esta semana. La culpa, dice el autor, la tiene el concepto errado de que los mercados pueden corregirse por sí mismos, no importa a cuántas presiones los sometamos con dinero barato, enormes apalancamientos e instrumentos financieros sintéticos de difícil comprensión.
“La creencia de que los mercados tienden a equilibrarse es directamente responsable de la turbulencia actual”, escribe el filántropo multimillonario. “Ella alentó a los reguladores a abandonar sus obligaciones y depender de que el mecanismo del mercado corrigiera los excesos de este”.
Sus soluciones, expresadas aquí en una prosa sencilla, van desde abandonar ciertos instrumentos financieros hasta restringir la actividad prestamista o crear una bolsa o cámara de compensación para las permutas financieras de impago de crédito.
Soros también permite atisbar las estrategias de negociación que él está usando para proteger su fortuna: ha apostado en contra de las acciones estadounidenses y europeas, el dólar y los bonos soberanos de Estados Unidos a 10 años, y prefiere las monedas extranjeras y las acciones de China, la India y los Estados del golfo Pérsico.
GODZILLA CREDITICIO
Aun así, los banqueros, gestores de fondos de cobertura y reguladores del mercado deberían prestar atención. Porque Soros está formulando preguntas fundamentales sobre cómo una burbuja crediticia se convirtió en un Godzilla, que ha empujado al sistema financiero al borde del abismo, hecho daño al dólar estadounidense y vuelto inevitable que haya una recesión.
“Esto tendrá consecuencias de largo alcance”, escribe el financiero de 77 años. “No es un fenómeno corriente, sino el fin de una era”.
Dice que lo que estamos atestiguando no es un ciclo ordinario de auge y caída. Es la culminación de la “superburbuja” que empezó a hincharse en los años ochenta del siglo pasado, cuando el presidente estadounidense Ronald Reagan y la primera ministra británica Margaret Thatcher se hallaban en el poder. Los préstamos se dispararon y los reglamentos financieros se relajaron porque se creía que el mecanismo del mercado mantendría las cosas equilibradas.
“El presidente Ronald Reagan lo llamó la magia del mercado”, escribe Soros. “Yo lo llamo el integrismo del mercado”.
Al aproximarse los años noventa, la creencia en los mercados eficientes que tienden al equilibrio se entronizó en las entidades financieras, donde asesores dotados de maestrías y computadoras personales produjeron estrategias e instrumentos financieros cada vez más complejos para lidiar con el riesgo y la diversificación, como Peter L. Bernstein nos recuerda en su reciente libro “Capital Ideas Evolving” (Evolución de las ideas sobre el capital).
Suba del desempleo da señales de recesión
WASHINGTON. AFP.- El mercado laboral se deterioró agudamente en marzo en Estados Unidos, afectado por la crisis inmobiliaria y financiera, con la supresión de 80.000 puestos y un aumento del desempleo a 5,1%, tornando casi segura para los economistas la perspectiva de una recesión.
Los datos sobre el empleo constituyen una doble decepción para los analistas, que preveían la pérdida de 50.000 empleos, contra 76.000 en febrero, y una tasa de desempleo de 5%, contra 4,8% el mes anterior. “Algunos se preguntan si estamos en recesión, pero ahora ya no hay lugar a dudas: estamos claramente en recesión”, estimó Robert Macintosh, economista jefe de Eaton Vance.
El nivel de supresión de empleos en marzo es el más elevado que se registra desde marzo del 2003, al comienzo de la guerra de Irak, y el desempleo es el más alto desde setiembre del 2005, tras el paso del huracán Katrina, indicó el viernes el departamento de Trabajo.
Marzo se convierte así en el tercer mes consecutivo de supresiones de empleos. En total, la economía estadounidense perdió 232.000 empleos en el trimestre que acaba de terminar.
“Este informe sugiere que el crecimiento será negativo en el primer trimestre, con una contracción de 0,5% del producto interno bruto”, estimó, por su parte, Drew Matus, economista de Lehman Brothers. |