Los venezolanos comenzaron el 2008 con una nueva moneda: el bolívar fuerte. Con esta divisa, las autoridades esperan combatir la alta inflación y facilitar los procesos contables.
El bolívar fuerte será el resultado de una reconversión monetaria que quitará tres ceros al bolívar actual, con lo que la tasa de cambio controlada de 2.150 bolívares por dólar pasará a 2,15 bolívares fuertes por divisa.
La nueva moneda, que durante al menos seis meses convivirá con el bolívar actual, nace precedida de una intensa campaña del Banco Central de Venezuela (BCV-emisor), y en medio de una polémica sobre su efectividad para controlar la voraz inflación, que este año acumuló 18,6% entre enero y noviembre pasados.
Para el 1 de enero, la banca venezolana había anunciado una suspensión "breve" de sus servicios electrónicos con el fin de "adecuar" sus "sistemas al proceso de reconversión monetaria, que se cumplirá de manera automática y confiable", según un comunicado de la Superintendencia Bancaria del país.
Al anunciar la reforma monetaria, el pasado 15 de febrero, Chávez dijo que la medida buscaba abatir la inflación, que fue del 17% en 2006, cinco puntos por encima de la previsión oficial, y que este año finalizará por encima del 20% según cálculos privados.
Economistas locales han alertado que el bolívar fuerte corre el riesgo de diluirse rápidamente en medio de la irrefrenable subida de los precios, que según esos expertos, es alentada por políticas como el elevado gasto público y los controles cambiario y de precios vigentes desde febrero de 2003. |