“Hemos decidido elevar la meta para el superávit fiscal primario que nos habíamos impuesto para este año con el fin de consolidar la situación fiscal del país”, dijo el ministro brasileño de Hacienda, Guido Mantega, en una rueda de prensa en Brasilia, de acuerdo a un despacho de la agencia EFE.
El Gobierno se proponía inicialmente terminar el año con un ahorro en sus cuentas públicas de 117.800 millones de reales (unos 73.625 millones de dólares), meta que fue elevada a 127.800 millones de reales (unos 79.875 millones de dólares). Según el ministro, ese recorte de gastos representa entre el 0,25 y el 0,30 por ciento del producto interior bruto (PIB) del país, por lo que el ajuste eleva el superávit fiscal primario fijado para este año a cerca del 3,3 por ciento del PIB.
El esfuerzo anunciado hoy está prácticamente garantizado debido a que Brasil acumuló en los primeros siete meses del año un superávit fiscal primario de 91.979 millones de reales (unos 57.487 millones de dólares), el mayor para el periodo en el país.
El superávit primario, que el Gobierno utiliza como referencia para su política fiscal, es la diferencia entre los ingresos y los gastos de todo el Estado, incluyendo estatales y gobiernos regionales y municipales, sin tener en cuenta los recursos destinados al pago de intereses de la deuda pública.
Mantega aclaró que el recorte en los gastos fue decidido por la presidenta Dilma Rousseff como medida preventiva ante la situación internacional y no porque el país ya esté sintiendo los efectos de la crisis. Agregó que Brasil está mejor preparado para hacer frente a la crisis que en 2008 y que actualmente posee mayores reservas internacionales y un encaje bancario más amplio que entonces. “Estamos preparados para superar esa situación internacional por la solidez de la economía”, afirmó Mantega.
Menos gastos corrientes
El ministro de Hacienda brasileño, Guido Mantega, aclaró que el ahorro extra afectará exclusivamente los gastos corrientes (mantenimiento del funcionamiento del Estado) y no la inversión. ”Los cortes adicionales no afectarán ningún programa gubernamental ni la inversión pública. Solo evitaremos un aumento de los gastos de coste”, aseguró el ministro según despacho de la agencia EFE.
Además de garantizar la inversión, la medida puede permitir que el Banco Central comience a reducir los tipos de interés, que están entre los más altos del mundo en términos reales y elevan los costos de la deuda pública. Destacó que el ajuste brasileño busca fortalecer las finanzas públicas.