El Centro de Importadores del Paraguay (CIP) y la Cámara de Representantes e Importadores de Productos Farmacéuticos, Tocador y Afines (Cripfa) se han unido a la Cámara Paraguaya de Empresas de Productos Domisanitarios, Higiene Personal y Afines (Caedhpa) para solicitar en conjunto el veto del Poder Ejecutivo a la ley que prohíbe el tripolifosfato en los domisanitarios.
Argumentan que la ley “traerá consigo” graves consecuencias de ser promulgada, dado que sus artículos incluyen a una serie de productos que nunca han utilizado tripolifosfato en sus formulaciones y que, sin embargo, deberán demostrar que no lo poseen, lo que es un requisito que no está contemplado por sus productores de origen.
Además señalan que (supuestamente) ni el Ministerio de Salud ni las secretarías del ambiente de los países de origen contemplan en sus procedimientos la aclaración de que los productos no contienen determinadas fórmulas químicas y hasta incluso, no tienen competencia sobre procedimientos comerciales, tal como se exige en la ley. Sin embargo, eso sería el resultado de un trámite que deberán realizar los fabricantes o exportadores en origen.
Sostienen que “todos están a favor de la ley”, pero con modificaciones que permitan la importación de productos que no contienen la materia prima en cuestión.
Expresan que los países que producen estos artículos no se tomarán el esfuerzo de aclarar que tal o cual jabón no contiene tripolifosfato, pues no forma parte de sus metodologías decir que un producto no contiene determinada fórmula química. “Esto es de cumplimiento imposible, una prohibición disfrazada, no se puede cumplir”, insisten.
Añaden que por la ley, Aduanas deberá inspeccionar cada carga para determinar si tiene o no tripolifosfato. Esta versión fue refutada por los industriales, en el sentido de que la documentación previa es la que se verifica.