La proliferación de esquemas de captación de recursos financieros paralelos a los sistemas formales como el “piramidal” o Ponzi revela la necesidad de insistir con la educación financiera en el país.
Cabe recordar que el Banco Central del Paraguay (BCP) resolvió este año impulsar la educación financiera en los colegios del país mediante un proyecto de la Fundación de la Cámara Paraguayo-Americana con el fin de preparar y proteger a la siguiente generación sobre los efectos de crisis financieras que sacudieron las economías del mundo en años anteriores. Según explicó el titular del BCP, Jorge Corvalán, educar a la siguiente generación es el modelo que se está implementando con mucho éxito en varios países. Educar a la gente de que la tasa de interés es algo que se tiene que pagar del bolsillo y si no calcula bien, alguien está sacando recursos de uno mismo, dijo.
En principio, el plan del BCP contempla trabajar con los estudiantes del nivel secundario, en virtud de que la malla curricular no contempla módulos de educación financiera y económica en forma práctica para que ellos puedan defenderse en un futuro.
Un país pobre como el nuestro, con una capacidad escasa de ahorro, no puede pegarse el lujo de permitir que los pocos agentes económicos con disponibilidad de fondos para ahorrar estén expuestos a perder su dinero por falta de información.
Para que el público pueda cuidarse de caer bajo este tipo de “oportunidades” de inversión, apuntamos que sus características típicas son una promesa de altos beneficios a corto plazo que no existen en ningún mercado financiero del planeta, el logro de retornos o pago de tasas de interés que no están suficientemente documentadas. Además, se dirige a un público con poco conocimiento financiero, se relaciona con un único promotor o una única empresa que generalmente no se encuentra registrada y controlada ante un ente regulador.