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Quiere asegurarse de que sus hijos crezcan convertidos en adultos responsables en materia financiera? Déles un poco de dinero y algo de sentido común financiero.
Tenga en cuenta los cuatro experimentos que siguen a continuación y ensáyelos con sus hijos.
La prioridad del hoy. Si los niños quieren ser ahorradores diligentes cuando sean mayores deben aprender a retrasar la gratificación.
Sin embargo, esta aptitud no se consigue fácil.
¿Quiere una prueba? Digamos que les da a sus hijos una mesada de $5 a la semana. La próxima vez que se las vaya a entregar, ofrézcales la siguiente opción: pueden recibir sus $5 inmediatamente o $7, un jugoso aumento de 40%, si están dispuestos a esperar una semana.
"Estamos hablando de la gratificación inmediata", explica Shlomo Benartzi, profesor de economía en la Universidad de California, en Los Ángeles. "No recibir nada ahora no suena bien, así que es muy probable que elijan los $5 ahora".
Eso no significa que sus hijos quieran toda su mesada de una sola vez. Benartzi sugiere ofrecer una alternativa entre, digamos, $7 ya o $1 todos los días. Su sospecha es que los niños optarían por $1 diario porque, al igual que los adultos, prefieren las series de pequeños ingresos frente a una única gran ganancia.
Frenando el gasto. Pensamos de forma diferente en el dinero dependiendo de su formato. Por ejemplo, somos más precavidos a la hora de gastar cuando pagamos con efectivo que cuando lo hacemos con una tarjeta de crédito.
Para poner esto a prueba con los niños, trate de variar sus mesadas. Una semana, déles $5 en billetes de $1. La semana siguiente, déles un billete de $5. Es probable que vea que sus hijos son más cuidadosos a la hora de gastar sus billetes de $5.
"La percepción es que parece ser que tiene más valor", dice Dhananjay Nayakankuppam, profesor de marketing de la Universidad de Iowa. "El dolor subjetivo de romper el billete de $5 es mayor que el de gastar los billetes de $1".
Los adultos muestran la misma tendencia. En un estudio publicado en marzo de 2006 en Journal of Consumer Research, Nayakankuppam y sus coautores, Arul Mishra y Himanshu Mishra, concluyeron que la gente era menos proclive a gastar si tenían billetes de $50 que si tenían billetes de $10 o de $5.
Una lista de deseos. Todos soñamos con esas cosas que hemos visto en el centro comercial o en el anuncio de una revista. A veces, compramos un capricho y nos desilusionamos. Otras, esperamos unos días y la urgencia se desvanece.
¿Quiere enseñarles a sus hijos a controlar las compras impulsivas? Considere la estrategia que utiliza una de nuestras lectoras, Helane Becker, analista financiera de Nueva Jersey. Cuando sus dos hijos mencionan cosas que quieren, las apunta en una lista de deseos. Después de unos días o semanas, repasa la lista con sus hijos y revisa con ellos qué cosas estarían dispuestos a comprar con su propio dinero, o querrían recibir como regalos de cumpleaños.
"Cuando eran chicos, me sorprendía que cuando llegaba el viernes, muchas veces ni siquiera recordaban un juguete que querían desesperadamente el martes", dice.
Guardar el cambio. Los niños parecen tener deseos interminables, lo cual no debería sorprendernos mucho. Después de todo, sus compras normalmente no suelen costarles nada porque están gastando el dinero de sus padres. El truco: haga que sus hijos sientan que están gastando su propio dinero.
Yo aprendí esto con mi hija. Cuando ella salió en su primer viaje de colegio, le di $5 y le dije que esperaba el vuelto. Al final del día regresó con una bolsa llena de baratijas y unos cuantos centavos.
Para el siguiente viaje volví a darle $5, pero esta vez le dije que podía quedarse con el dinero que le sobrara. Volvió con los $5.
En otra ocasión volví a probar este truco con mi hijo menor. He de reconocer que no tuve el mismo éxito. Aun así, nos brindó una nueva oportunidad para hablar de dinero, lo cual, siempre y cuando los padres no lo exageren, debería ser algo bueno.
"Uno no quiere convertirlos en ahorradores autómatas", advierte Meir Statman, un profesor de finanzas de la Universidad de Santa Clara, en California. "Es bueno saber cuándo poner dinero en la alcancía. Pero también saber cuándo sacarlo". |